1042
post-template-default,single,single-post,postid-1042,single-format-standard,stockholm-core-1.0.7,select-theme-ver-5.1.1,ajax_fade,page_not_loaded,menu-animation-underline-bottom,header_top_hide_on_mobile,wpb-js-composer js-comp-ver-5.7,vc_responsive

Delitos de Odio: El odio no es delito de odio

Delimitar y aclarar qué son y qué no son delitos de odio es importante por un lado para que no se difuminen los límites de Derechos Fundamentales como la libertad de expresión por un lado y la dignidad humana por otro.

 

La razón de ser de los delitos de odio parte de un enfoque de los derechos humanos desde los principios de universalidad y no discriminación de ninguna persona. Lo que está en juego es la negación de la universalidad de los Derechos Humanos. Se parte de la violencia estructural, personal y cultural que se ejerce de forma directa e indirecta contra determinados colectivos. Los distintos tipos de violencia son producto de la intolerancia, de los prejuicios y estereotipos basados en la raza, orientación sexual, etnia, edad, género, creencias religiosas, clase social, identidad de género, origen, estado de salud, capacidades, situación administrativa… Entiende el ordenamiento jurídico que el odio al otro motivado por las características personales merece un esfuerzo para proteger la dignidad y la igualdad de todos los grupos sociales que se ven directamente afectados, contribuyendo a través de esta especial protección a la convivencia y a la cohesión social.

Estas violencias pueden ser directas o indirectas.

 

– Violencias indirectas menos visibles: Son violencias menos graves que las directas pese a que también son violencias y por lo tanto nocivas a nivel individual y colectivo. Nos guste o no, el respeto a la diferencia y a la diversidad humana no se puede imponer. Estas violencias indirectas se dan nutriéndose de prejuicios e ideas falsas y preconcebidas pero que sí son compatibles con la libertad de expresión, pese a que las mismas puedan resultar ofensivas, erróneas y descabelladas.

 

Violencias directas visibles: es el llamado “odio punible” y va desde la discriminación a la comisión de delitos basados en la pertenencia de la victima (o creencia de pertenencia por parte del que incurre en estas violencias) a uno de los grupos que históricamente han sido vulnerabilizados. Es incompatible con la libertad de expresión y su reproche legal varía por su gravedad y por su ámbito.

 

– Discriminación: la discriminación no es un delito de odio per sé, aunque sí es una conducta basada en prejuicios que puede ser castigada incluso penalmente. Se produce cuando una persona recibe un trato menos favorable que el dado a las demás personas estando en situaciones comparables sólo porque forman parte o se considera que forman parte, a un determinado grupo o categoría de persona. La discriminación precede, acompaña o constituye una circunstancia del delito de odio, pero su tratamiento legal no está siempre en el orden penal (por lo tanto muchas veces no es calificable como delito) sino que lo encontramos sobretodo en el orden civil, social/laboral y en el administrativo. Las situaciones más frecuentes donde se producen actuaciones discriminatorias son:

  • La discriminación en el ámbito laboral: en las ofertas de empleo, en la selección, en las condiciones de trabajo (salarios, etc.), en el desempeño profesional, la promoción interna, la jubilación y/o el despido. Es importante señalar aquí que si tras realizar una grave discriminación en el ámbito laboral no se restablece la situación de igualdad ante la ley tras requerimiento o sanción administrativa, reparando los daños económicos que se hayan derivado, entonces sí estaremos ante un delito penalmente reprochable como se verá en el punto dedicado a los delitos de odio.
  • La discriminación en al acceso a los locales de ocio. El conocido como derecho de admisión que permite decir qué personas pueden acceder a un establecimiento público o privado y/o permanecer en este tiene una serie de limitaciones como la obligatoria exposición de carteles o publicidad en los accesos a los locales que señalen de forma clara cuáles son los requisitos para entrar/permanecer en el local. Es decir, el solo enunciado “Reservado el Derecho de Admisión” no es suficiente para determinar quién entra y/o permanece en un local y quién no.
  • La discriminación en espacios públicos puede ser de naturaleza muy diversa siendo constitutivo en muchos casos de conductas delictivas. Ese amplio abanico abarca desde insultos, amenazas, agresiones en la calle, parques, bares, transporte público, polideportivos municipales, etc., hasta delitos más graves, como delitos contra la vida, la integridad física o la libertad sexual.
  • Discriminación por identificaciones basadas en el perfil de la persona. Se trata una práctica discriminatoria que puede producirse en espacios públicos durante los dispositivos operativos policiales de prevención para el mantenimiento de la seguridad ciudadana, pero que, según ha denunciado el defensor del pueblo y diferentes organismos internacionales no pueden producirse únicamente basándose en características de la persona como su etnia, su raza, su identidad de género o su situación socioeconómica.
  • Discriminación en el acceso a bienes y servicios como pueden ser la educación o la sanidad. Es importante saber que, en estos casos, además de denunciar la discriminación siempre puede acudirse, a través de los cauces generales establecidos por el ordenamiento, a los mecanismos de reclamación que existan en cada ámbito. Por ejemplo, en el caso de que la situación de discriminación se produzca en un centro educativo, se puede acudir al Consejo Escolar y si es en un centro sanitario, a los Servicios de Atención al Paciente. Es importante destacar aquí también que si la discriminación llega hasta el punto de denegar un servicio o prestación pública estaríamos ante un delito de odio penado en el Código Penal que se ve en el siguiente apartado.

 

Delitos de Odio: los delitos de odio para ser considerados estrictamente como tales han de comprenden dos elementos básicos:

1. que el acto constituya infracción penal, prevista por tanto en el Código Penal.

2. que sea producto de un prejuicio del autor hacia la víctima por pertenecer a un colectivo vulneralizado por sus características personales. El objetivo (la persona víctima) es elegida intencionadamente por el autor por su pertenencia (real o presunta) a un colectivo que se considera especialmente protegido.

Es necesario señalar que en el actual Código Penal no existe un capítulo o título dedicado a los delitos de odio, ni tampoco una mención que los defina. No obstante se consideran delitos de odio:

  • Los agravantes penales son conductas que agravan la responsabilidad criminal. La aplicación de la circunstancia agravante genérica del artículo 22.4 Código Penal: Cometer el delito por motivos racistas, antisemitas u otra clase de discriminación referente a la ideología, religión o creencias de la víctima, la etnia, raza o nación a la que pertenezca, su sexo, orientación o identidad sexual, razones de género, la enfermedad que padezca o su discapacidad.
  • El delito de amenazas dirigidas a atemorizar un grupo étnico, cultural o religioso, o un colectivo social o profesional, o cualquier otro grupo de personas del artículo 170.1 CP.
  • Los delitos contra la integridad moral del artículo 173 CP.
  • El delito de discriminación en el ámbito laboral del artículo 314 CP: Los que produzcan una grave discriminación en el empleo, público o privado, contra alguna persona por razón de su ideología, religión o creencias, su pertenencia a una etnia, raza o nación, su sexo, orientación sexual, situación familiar, enfermedad o discapacidad, por ostentar la representación legal o sindical de los trabajadores, por el parentesco con otros trabajadores de la empresa o por el uso de alguna de las lenguas oficiales dentro del Estado español, y no restablezcan la situación de igualdad ante la ley tras requerimiento o sanción administrativa, reparando los daños económicos que se hayan derivado, serán castigados con la pena de prisión de seis meses a dos años o multa de 12 a 24 meses.
  • Incitación al odio, la violencia o la discriminación del artículo 510 CP.
  • La denegación discriminatoria de prestaciones o servicios públicos (artículo 511 CP) y de prestaciones o servicios en el ámbito empresarial (artículo 512 CP).
  • El delito de asociación ilícita para cometer un delito discriminatorio del artículo 515.4 CP.
  • Los delitos de genocidio y lesa humanidad de los artículos 607 y 607 bis CP.
  • Hay otros tipos penales en nuestro ordenamiento jurídico (injurias, coacciones, amenazas…) que podrían dar respuesta punitiva a las ofensas y supuestos que atentan contra los bienes jurídicos inmateriales de la personalidad como pueden ser el honor, la imagen, la intimidad o la vida privada.